El principio de todo

 23 de septiembre del 2020.

Era la semana 39. Todo el mundo me decía que se  retrasaría, que siempre pasa.

No fue el caso. Ese miércoles empezaron las contracciones. Yo había hecho mi curso, leído... Pero no estaba preparada. Tan poco preparada que fui al hospital. Me dejaron la noche ahí pero a la mañana siguiente el ginecólogo me dijo que falsa alarma. Y volví a casa.

Pero esa tarde volví a tener contracciones. Y empezaron mis errores. Errores que a día de hoy ya me he sanado.

Fui al hospital. Estaba muy tensa,muy nerviosa. Otra vez me quedé la noche. A la mañana siguiente estuvieron a punto de mandarme a casa pero una matrona me metió los dedos girándolos y rompí aguas. Entonces me dijeron que ya debería quedarme quedarme. Cuando me vi el ginecólogo ya me bajaron a la sala de partos. 

Y ahí sí empezaron las contracciones.

Seguía muy tensa. De hecho llegó un momento en que mi cerebro quedó en pausa. Y me dejé hacer. Oxitocina, epidural, no sentía nada y no podía empujar. Resultado...cesárea por no dilatar.

Con el tiempo me de cuenta de que el ambiente no es el ideal para una persona en shock. El ginecólogo en un momento me dijo que por qué temblaba, que debería ver a mis abuelas, eso sí era temblar.... 

Qué gran tristeza cuando te das cuenta de que te sientes una fracasada, por no haber sabido, por no haber peleado, gritado, haberme movido al ritmo de mis contracciones. Por no haber dejado a mi pequeña ir a su ritmo. Sólo necesitaba tiempo. 

Doy gracias al grupo apoya cesáreas de El Parto es Nuestro.  Es un grupo en que puedes emcontrar a madres que empatizarán totalmente y te sientes apoyada. 

Tras la cesárea no hubo piel con piel. No se puede considerar que te la pongan cerca 2 minutos piel con piel.

La operación fue una fiesta. Médico y enfermos bromeando, luz potente encima de mí y yo en shock. Que qué callada estaba me decían. Sí, muy callada. Mi bebé no lloró al salir. Y yo no me emocioné. De hecho cuando me la acercaron estaba tan aturdida que no sentí nada. 

Se la llevaron con mi marido y media hora después salí yo y me pusieron a mi bebé al pecho, ala, directamente boca a la teta. Uy, qué bien se engancha me dijeron... no vas a tener ningún problema....

Esa noche mi bebé lloró mucho. 4 horas seguidas. Estuvo todo ese rato con mi marido. Por que yo no sabía qué hacer. No me podía mover, no paraba de bajar y subir la cama. Al final se durmió en el pecho de mi marido. 

A la mañana siguiente, y los 3 siguientes días fueron.... Horrorosos. 

El post operatorio de la cesárea es horrible. No te puedes mover nada y tienes una sonda puesta. Estuve con mi bebé pero en seguida notamos que algo pasaba, no mamaba. No era capaz. E iban pasando horas sin que comiera nada. Entró cada día un pediatra. Hasta el tercer día, ningún pediatra le vio nada,pero mi marido pidió que por favor le mirasen la boca,porque igual tenía frenillo y ésta pediatra dijo sí, tiene frenillo. 

Mientras tanto, al no verla comer, mi hermana sugirió que con una jeringa (siempre se lo agradeceré, gracias a ella no tocó un biberón arriesgando mi lactancia) le diera un poco de fórmula. Tres veces tuve que pedir la jeringa, mientras que me dejaban biberones.... 

También pedía que viniera una matrona, desesperadamente. Algo pasaba. Yo lo sabía. 

Y la primera que vino, dijo que todo estaba estupendo. Y no quiso darme el sacaleches, ya que quería sacarme un poco de calostro. Me tuvo que comprar uno mi bendita tía. Con eso pude ir dándole una gotita de calostro y fórmula en jeringa. 

La segunda matrona, nada más verme me dijo que tenía al bebé echo un buruño. Que tenía el pezón demasiado pequeño, y que no pasaba nada por sacarme leche y dárselo en biberón... ( en este punto sé que cualquiera que esté leyendo esto y sepa de lactancia estará escandalizado...). 

Seguía desesperada...por fin por lo privado vino una matrona que me enseñó a usar pezoneras( que no eran de mi talla, y no me enseñó a usar bien... Pero al fin y al cabo el bebé se enganchó y pude darle pecho). 

Al día siguiente de darme el alta teníamos cita con un pediatra que corta frenillos al día siguiente. 

Y allá que fuimos.

Nos dijeron que saldría mamando y que ya solo con mamar era suficiente. Nada de ejercicios ni revisiones. 

6 semanas después ni me había podido quitar pezoneras, ni la niña conseguía estar relajada al pecho, ni me mejoraba la mastitis. Todos los ibclc, matronas, pediatras de Almería a lo que iba decían que el problema era mío, que la niña estaba bien. 


Gracias a los foros y grupos online de apoyo a la lactancia pude contactar con el Doctor Briz, ya que con fotos y un vídeo él podría ver si tenía algún problema con la lengua 

Y no sólo me confirmó él que era un tipo 4 cicatrizal, sino Carmen Vega y otro pediatra cirujano de Madrid. 

La operación fue un antes y un después en nuestras vidas. Los dos meses siguientes fueron muy duros. Había que hacer ejercicios varias veces al día. Yo no me curaba de la mastitis hasta que una ginecóloga del hospital torre cárdenas me dio el tratamiento correcto (aún que me dio un reacción brutal también). También contacté con el veterinario Juan Miguel Rodríguez y tomé sus probioticos. Y me fue bien..tras dos meses de tomarlos todos los síntomas habían desaparecido. La niña a los 4 meses y medio ya mamaba bien. Fueron varios factores los que me ayudaron a salvar mi lactancia. Pero desde luego Doctor Briz, la ginecóloga, Juan Rodríguez y la fisioterapeuta de Clínica Santa Juana fueron los pilares. También Maria Cano del grupo Lactalmeria, ya que gracias a ella pude contactar con la ginecóloga. 

A día de hoy, llevamos un año de lactancia, y la niña está sana y feliz. 

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